2.3 Conexiones y mangueras
Las mangueras y conexiones deben inspeccionarse antes de cada operación para verificar que no presenten grietas, desgaste, deformaciones, corrosión o daños que puedan afectar su funcionamiento. También es importante comprobar que los acoples se encuentren correctamente instalados y asegurados.
Si durante la inspección se detecta cualquier anomalía, el componente no debe utilizarse hasta ser reemplazado o reparado. Esta revisión preventiva ayuda a evitar fugas y contribuye a mantener la integridad del sistema durante el trasiego.
Después de realizar las conexiones, es indispensable confirmar que el sistema sea completamente hermético antes de permitir el paso del Gas L.P. Para ello pueden utilizarse soluciones jabonosas o detectores portátiles de gas, que permiten identificar fugas de forma segura.
Nunca debe utilizarse una flama para buscar fugas, ya que podría provocar un incendio o una explosión. Verificar la hermeticidad es una medida sencilla que reduce considerablemente el riesgo durante la operación.
Las juntas y empaques garantizan el sellado entre las conexiones del sistema. Para cumplir su función deben ser compatibles con el Gas L.P., soportar las condiciones de presión de operación y mantenerse en buen estado.
Utilizar empaques deteriorados o materiales no autorizados incrementa la posibilidad de fugas. Por ello, durante las inspecciones previas debe verificarse su condición y sustituirlos cuando presenten desgaste o deformaciones.
Antes de iniciar la transferencia del Gas L.P., la unidad debe conectarse al sistema de puesta a tierra. Esta medida permite disipar la electricidad estática que puede generarse durante el movimiento del producto y reduce el riesgo de que una chispa provoque la ignición del vapor.
La conexión a tierra debe realizarse antes de conectar las líneas de trasiego y mantenerse durante toda la operación. Es una práctica preventiva esencial para trabajar de forma segura con sustancias inflamables.
